martes, 29 de marzo de 2016

Ética Social

La Ética Social
Uno de los rasgos esenciales de nuestra existencia es vivir en sociedad. Y la conducta humana en esta relación social es estudiada por la ética social. Que el hombre es un ser social por naturaleza se comprueba fácilmente: solo en sociedad el hombre alcanza su pleno desarrollo.
Evolutivamente, en principio, aparece una comunidad natural, es decir, una agrupación humana originada a partir de la realidad de la vida, de la disposición de ánimo, del sentimiento, la conciencia y la voluntad moral para vivir en sociedad. Son comunidades naturales la familia y la nación. Otros grupos intermedios, naturales o no, se constituyen por compromiso o contrato, regidos con normas, con una función y objetivos para engrandecer la vida en sociedad. Estos son las asociaciones libres. Pero la sociedad civil, en general, es la agrupación de personas, familias y grupos intermedios que pueden alcanzar con suficiencia, los bienes necesarios gracias a la cooperación estable de todos, con independencia y soberanía, promocionando el bien común.
Así como hay sociedad, hay sociedades, y la independencia y soberanía son valores relativos, pues entre ellas deben establecer relaciones armónicas a veces interdependientes para garantizar el bien común de la humanidad. El fin de la sociedad es que toda persona alcance el pleno desarrollo –felicidad en lo temporal y eterno, sin que tal finalidad se oponga al bien común, sino que colabore en realizarlo.
En la sociedad es indispensable la autoridad pues determinará y organizará las actividades hacia el fin común. El origen de la autoridad está en la ley divina y en la ley natural: Dios la ha instalado y la estructura social requiere por naturaleza un principio ordenador. Los objetivos de la autoridad son: Estímulo y coordinación de los esfuerzos individuales en el logro del bien común y en el respeto a la libertad personal y grupal, dentro del estado de derecho.
Las autoridades son elegidas libremente, pero la legitimidad de la autoridad en cuanto tal, es de institución divina: La autoridad viene de Dios. Por eso mismo, deben ejercer la función en forma análoga al creador, respetando la libertad y dignidad de la persona y llevándolo al bien común. En ese s3ntido hay que obedecer a las autoridades legítimamente establecidas. Pero si la autoridad es contraria a la ley divina y natural, no hay porqué obedecerle; pues, al abuso de poder lo justo es no obedecer.

El bien común es la suma de condiciones de vida mediante las cuales el hombre, familia o grupo, consigue con facilidad su propia perfección. Por ello, la Iglesia como promotora de la ética social, destaca los siguientes aspectos del bien común: Respeto al orden natural, dignidad de la persona humana, desarrollo integral de los pueblos, importancia de los derechos humanos, progreso material y espiritual de las naciones.
Este bien común tiene un inicio en la familia que es una comunidad natural de padres e hijos, que es la primera célula de la sociedad y que por lo tanto de la vida armónica familiar depende la vitalidad de las relaciones en la sociedad. El fin que persigue la familia es la procreación y educación humana y moral de los hijos unido a la plenitud y felicidad que conseguirá la pareja mediante el amor y ayuda mutua.  La raíz de la familia es el matrimonio cuya esencia y legitimidad está en el consentimiento libremente admitido por los cónyuges y que Cristo lo elevó a la categoría de sacramento.
Otro estamento encargado de velar y promocionar el bien común es el Estado. Es decir, el principio y fin de la comunidad política es el bien común. La política debe ordenar con rectitud los esfuerzos de todos y sus actividades, buscando la felicidad de cada uno. El estado es pues el responsable del bien común. Debe velar por la libertad, el orden, la justicia, además de dar a los hombres los bienes comunes que no pueden conseguir con sus propias fuerzas. Por otro lado, el estado debe subordinarse a lo moral. Pues el bien común no se logrará de otra manera y la justicia social, quedaría frustrada.
Problemas de la Ética Social
LA SOCIEDAD JUSTA
El buen desarrollo de las relaciones sociales debe basarse principalmente en la aplicación de la justicia.
La justicia social moral. Principio que nos exige tratar a todo hombre como un ser digno de respeto y merecedor de nuestra consideración y ayuda para lograr si perfección personal.
LA MORAL Y LA VIDA ECONÓMICA
Naturalismo económico Sostiene que la actividad económica es resultado de la acción de fuerzas y leyes semejantes a la que existen en la naturaleza exterior.

Humanismo Reconoce la verdadera esencia de la vida económica considerándola como una obra de personas humanas para lograr la finalidad humana. La producción es una obra de hombres para los hombres. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario